Productos esencialmente poco saludables

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Por Luciana Marchionni*

Conforme cifras publicadas por UNICEF en el mes de abril, en América latina la obesidad alcanza el 7% en niños y niñas menores de cinco años, cifra que supera a la media mundial que asciende al 5%. Asimismo, la obesidad afecta al 60% de la población adulta en la región.

La República Argentina no se encuentra por fuera de estas tendencias y actualmente ocupa el segundo puesto regional en obesidad infantil con cifras que llegan al 10% en niños y niñas menores a cinco años. Además, se estima que uno de cada tres niños/as en edad escolar padece sobrepeso u obesidad y la obesidad en adolescentes se duplicó, pasando de un 3% en el 2007 el 6% en 2016.

Recientemente, desde el Centro de Estudios para la Gobernanza, se realizó un análisis de los alimentos incluidos en el acuerdo que el gobierno anunció bajo el nombre “precios esenciales” y se identifica una tendencia al consumo de alimentos ultra procesados, altos en azúcares, sodio y grasas, sumado a la excesiva cantidad de aromatizantes, espesantes, conservantes y saborizantes que poseen.

Concretamente: de los 64 productos propuestos en los listados de precios esenciales, 29 son alimentos ultra procesados entre los que se encuentran galletitas, harinas refinadas, postres, bebidas alcohólicas, alimentos de consumo opcional, entre otros.

Este listado de alimentos no contempla las recomendaciones nutricionales propuestas en las guías alimentarias para la población argentina (GAPA) ya que no incluye verduras, legumbres y cereales frescos, ofrece lácteos enteros y no incluye quesos. En cuanto a las grasas, sólo contempla aceite de girasol en lugar de otros aceites más saludables como por ejemplo, aceite de oliva. Únicamente se incluyen tres cortes de carne, todos ellos de alto tenor graso y no se incluyen ni frutos secos ni semillas.

El análisis realizado permite observar que los alimentos incluidos en el programa de productos esenciales siguen la lógica nutricional  de los alimentos que se incluyen en la canasta básica alimentaria, la cual se caracteriza por ser alta en hidratos de carbono, en grasas, en sodio y baja en proteínas, como se desprende del informe que realizó el CEG La Plata (acá).

Finalmente, es importante resaltar la necesidad de hacer una revisión de este tipo de listados, desde una perspectiva nutricional consciente, a fin de promover el consumo de alimentos saludables que tengan como objetivo revertir las tendencias crecientes de obesidad en la Argentina y enfermedades crónicas no transmisibles asociadas, como diabetes, hipertensión y afecciones cardiovasculares.

Numerosa evidencia científica demuestra la importancia de prevenir ambientes obesogénicos debido a que aumentan considerablemente la prevalencia de sobrepeso y obesidad. Para ello, desde el CEG pensamos en algunas líneas de acción que pueden contribuir a una mejor calidad de vida nutricional.

  • Producción de conocimiento, investigación y datos fiables sobre la temática.
  • Inclusión de perspectiva de género y Derechos Humanos en el diseño de políticas públicas dirigidas a combatir problemáticas asociadas a la nutrición y/o que de alguna manera estén relacionadas con la temática, como los programas de precios esenciales/cuidados.
  • Garantizar el acceso a la información nutricional adecuada, alimentos naturales y educación nutricional en las escuelas.
  • Trabajar en la promoción de ambientes no obesogénicos evitando la promoción de productos no saludables y favorecer el acceso a alimentos naturales.
  • Incentivar a los pequeños y medianos productores con políticas fiscales alentadoras.
  • Promover la regulación del etiquetado en alimentos.
  • Promover la accesibilidad en dichos etiquetados y en todos los productos comunicacionales y de difusión de información.
  • Regular la publicidad, sobre todo aquella dirigida a niños/as menores de siete años quienes no pueden distinguir el contenido de sus programas de televisión favoritos con el de las publicidades de alimentos poco saludables, en las que se incluyen los personajes de dichos programas y se contribuye así un mayor consumo de alimentos ultra procesados. Una exposición de apenas 30 segundos de estos comerciales en televisión influye en las preferencias alimentarias.

Las cifras y el análisis realizado dan cuenta de la imperiosa necesidad de trabajar en el diseño e implementación de políticas públicas con perspectiva de Derechos Humanos que garanticen el acceso y disfrute de una alimentación saludable que no sólo busque combatir el hambre sino asegurar un aporte nutricional adecuado que garantice un óptimo desarrollo y crecimiento de las personas.

 

*Coordinadora Área Salud CEG La Plata